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Secretos del éxito

Actualizado: 10 de ene de 2019



Hipólito Gerard Rivero piensa que las creencias determinan nuestro comportamiento.


De acuerdo con estudios, una creencia constructiva, retadora y estimulante nos hará comportarnos de una manera motivadora, a diferencia de una negativa y vacía de entusiasmo.

Las creencias las podemos modificar, por lo que está en nuestras manos decidir qué pensar y por tanto cómo queremos actuar y vivir nuestra vida.

Dentro del catálogo de creencias que tenemos para elegir, existen algunas que limitan nuestra vida y no nos dejan avanzar hacia nuestros objetivos.

No puedo. La creencia acerca de nuestra capacidad de poder nos puede limitar hasta tal punto de no movernos en ninguna dirección. Si ante una situación en la que el resultado no fue el esperado desistimos de intentarlo y deducimos que no podríamos, estábamos poniendo la base a una creencia incapacitante. La capacidad de poder la tenemos, nuestra creencia la limita.

No merezco. Desde pequeños podemos sentir que no nos merecemos los éxitos que logremos. Quizás podamos pensar que no somos nadie especial y que el premio ha de ser para los otros que sí se lo merecen. El mérito es parte de nuestra existencia, el no verlo es negarnos a recibir la abundancia de la vida.

No valgo. Quizás de pequeños nos hayan hecho sentir que no valemos para algo que tal vez ni siquiera hemos intentado. El valor lo tenemos y la forma de verlo es poner en ejecución nuestros talentos y habilidades. El valor es un don esperando a despertarse.

No tiene sentido. La falta de sentido y de misión en la vida nos puede hacer pensar que nada merece la pena y que para qué vamos a luchar por nuestro sueño. Cuando ponemos un “para qué”, estamos viendo un faro que ilumina toda nuestra existencia. El sentido nos conecta con nuestro motivo más primario.

No le importa a nadie. A lo mejor puedes pensar que a nadie le importa lo que tú hagas y que por eso es mejor no hacer nada. Cuando ponemos el foco en lo que dirán los demás en vez de ponerlo en nuestro corazón, nos estamos abandonando. Te debes importar lo suficiente como para luchar por tus sueños.

Sería egoísta. Podemos tener la creencia de que si hacemos algo porque nos apasiona o nos gusta podemos dar la imagen de que solo pensamos en nosotros. De nuevo estamos cediendo el poder de nuestra vida a otros y esto nos resta energía. Escuchar tu voz interior no es egoísmo.

Otros son mejores. Nuestra autoestima queda resentida cuando nos comparamos con los demás. Cada quién es diferente, único e irrepetible. Ese es el milagro.





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